encontré sentado en el suelo de su antiguo dormitorio en mi casa.
Había venido a buscar unos libros.
Tenía una fotografía de la boda.
—Pensé en romperla.
Me senté a su lado.
—¿Y?
—No puedo.
En la foto, Daniel miraba a Laura.
Ricardo estaba detrás.
Yo también.
Todos sonrientes.
—Ese día yo era feliz —dijo mi hijo.
—Sí.
—¿Eso también era falso?
—No.
Me miró.
—Tu felicidad era real.
—Basada en una mentira.
—Pero era tuya.
Daniel volvió a mirar la foto.
—Odio que tenga recuerdos bonitos.
—No tienes que