fuera una pieza dentro de algo que ellos estaban resolviendo entre sí.
—Nunca fuiste una pieza.
—Para ellos sí.
No pude negarlo.
—Pero no para ti mismo.
Daniel me miró.
—Eso me dijo mi terapeuta.
—Me cae bien.
—Tú le pagas.
—Me cae todavía mejor.
Sonrió.
Yo también había cambiado cosas.
Volví a trabajar de lleno en la empresa durante casi un año.
Al principio todos creían que era temporal.
Yo también.
Pero descubrí que disfrutaba tomar decisiones que durante años había delegado.
No porque quisiera demostrar que podía vivir