que debía guardarla porque era un recuerdo de su matrimonio. Pero yo sentía que era lo último que había tocado mi papá.
En el fondo de la copa quedaba un residuo seco.
Aquello cambió nuestra situación.
Adriana nos acompañó a entregar el objeto y las grabaciones a las autoridades, que solicitaron análisis especializados y preservaron la evidencia.
Horas después recibimos un resultado preliminar alarmante.
Habían identificado restos de una sustancia medicinal capaz de alterar gravemente el funcionamiento del corazón.
Su presencia era compatible con lo que me había sucedido.
—Arturo —