una frase que convirtió mi miedo en auténtico terror:
—Esta vez asegúrate de que no pase lo mismo que con el otro.
Había otro hombre.
Y por la forma en que lo dijeron, comprendí que mi supuesta muerte no era su primer intento.
PARTE 2
Anselmo esperó hasta que Leticia y Octavio abandonaron el pasillo. Después me ayudó a levantarme.
Tenía las piernas tan débiles que apenas podía sostenerme.
—Hay algo que necesito contarle —dijo mientras me entregaba un uniforme de intendencia—. Hace tres años vi a esa misma mujer