contar tu nieta?
—Mariana perdió el control, pero una denuncia puede arruinarle la vida.
—Fue ella quien decidió hacerle daño.
—Las cosas se pueden arreglar hablando.
—Mamá, mi hija tiene catorce años. La sujetaron del cuello, la amenazaron y después le quemaron la cara. Esto no se arregla con una disculpa.
Mi madre comenzó a llorar.
—Vas a destruir a nuestra familia.
Me acerqué a la puerta y la abrí.
—La familia se destruyó cuando ustedes decidieron que Valeria debía sufrir para proteger a Mariana.
Aquella noche, las autoridades tomaron