Mi hermana le quemó la cara a mi hija de 14 años con una taza de té durante su boda y luego aseguró que había sido un accidente. “No exageres, es tu hermana”, me dijo mi madre delante de los invitados. Sin responder, llevé a mi hija al hospital. Cuando el médico vio las marcas escondidas bajo su cabello, pidió que cerraran la puerta y me hizo una pregunta que jamás imaginé escuchar…

Mariana tomando deliberadamente la taza y arrojando el contenido contra Valeria.

No había empujones ni movimientos accidentales.

Mauricio me entregó la información para que pudiera incorporarse a la investigación.

—Mariana dice que ustedes planearon humillarla —murmuró—. Pero vi las grabaciones. Ya no puedo defenderla.

—Lo siento mucho, Mauricio.

Él negó con la cabeza.

—Me casé con una mujer que utilizó mi amor para esconder otra relación. Voy a iniciar el divorcio.

Durante los meses siguientes, nuestra vida cambió completamente.

Mariana contrató un abogado y comenzó a decirles a los familiares