Mi hermana le quemó la cara a mi hija de 14 años con una taza de té durante su boda y luego aseguró que había sido un accidente. “No exageres, es tu hermana”, me dijo mi madre delante de los invitados. Sin responder, llevé a mi hija al hospital. Cuando el médico vio las marcas escondidas bajo su cabello, pidió que cerraran la puerta y me hizo una pregunta que jamás imaginé escuchar…

que Valeria había provocado el incidente.

Aseguraba que yo estaba utilizando a mi hija para vengarme de Ricardo.

Algunos parientes me llamaron para pedirme que retirara la denuncia.

—Es tu hermana, Elena. Todos cometemos errores.

Siempre respondía lo mismo:

—Un error no consiste en amenazar a una niña y quemarle el rostro para esconder una infidelidad.

Un día, Mariana apareció en nuestra casa.

Valeria estaba haciendo tarea cuando escuchó su voz detrás de la puerta.

—Elena, abre. Necesitamos hablar.

—No tienes nada que hacer aquí.

—¡Por tu culpa Mauricio quiere