divorciarse!
Abrí solamente lo suficiente para hablar sin permitirle entrar.
—Mauricio tomó esa decisión después de conocer lo que hiciste.
Mi hermana apretó los labios.
—Tu hija destruyó mi matrimonio.
—Tu matrimonio lo destruiste tú.
—Valeria sabía perfectamente lo que estaba haciendo.
—Tiene catorce años, Mariana.
Entonces mi hija apareció detrás de mí.
—Tía, ¿también fue mi culpa que me agarraras del cuello?
Mariana la miró con desprecio.
—Tú siempre has sido una niña metiche.
Cerré la puerta inmediatamente.
Aquella fue la última vez que permití que mi hermana se