Mi hermana le quemó la cara a mi hija de 14 años con una taza de té durante su boda y luego aseguró que había sido un accidente. “No exageres, es tu hermana”, me dijo mi madre delante de los invitados. Sin responder, llevé a mi hija al hospital. Cuando el médico vio las marcas escondidas bajo su cabello, pidió que cerraran la puerta y me hizo una pregunta que jamás imaginé escuchar…

cuando dejaron de esconderse y tuvieron que enfrentar las consecuencias de sus decisiones, aquella supuesta historia de amor comenzó a desmoronarse.

Meses después, Mariana descubrió que Ricardo estaba saliendo con otra mujer.

Una madrugada me llamó llorando.

—Elena, ahora entiendo lo que sufriste. Ricardo me engañó.

Permanecí en silencio.

—Estoy completamente sola, hermana.

—Puedes buscar ayuda, Mariana. Pero no conmigo ni con Valeria.

Colgué.

Mi madre todavía defendía a Mariana, hasta que ocurrió algo inesperado.

Mariana le pidió una cantidad importante de dinero para pagar sus problemas legales. Cuando mi