Mi madre estaba con él en la cocina cuando contestó. Ella me dijo: “Vale, colgó el teléfono, se me quedó viendo a los ojos y me soltó de golpe: ‘Doña Carmen, Valeria está muerta’”.
No dijo “parece que hubo un accidente”. No dijo “vamos a buscarla”. Dijo, tajantemente, “está muerta”. Desde que mi mamá me contó eso, pensé: ¿cómo estaba tan seguro? Ni siquiera había ido a ver.
Diego llegó a la morgue el sábado a las dos de la tarde. Entró solo. A Paola, según descubrí mucho después, la