asunto. ¿La razón? Ese mismo sábado, a 120 kilómetros de ahí, equipos de rescate sacaron del río los restos del autobús y seis cadáveres. Toda la región estaba en shock, los noticieros no hablaban de otra cosa, y nadie tenía tiempo para la “desconocida” del pueblo.
Ahora hablemos de Diego. Hablemos de mi amado esposo. El sábado por la mañana, recibió una llamada de la fiscalía: “Señor, hubo un accidente. Un autobús cayó al río. Su esposa estaba en la lista de pasajeros. Necesitamos que venga a reconocer el cuerpo”.