Mi propio esposo me declaró muerta en medio minuto ante un forense corrupto para quedarse con mis bienes y abandonar a nuestro hijo de once años en un internado de beneficencia, pero regresé al noveno día con el alma helada, abrí la puerta de la sala donde me lloraban con mentiras y le entregué una citación judicial mientras su amante intentaba huir con una maleta roja, demostrándole a todos los presentes que mi peor pesadilla no fue el río turbio, sino descubrir que el hombre que dormía en mi cama oraba cada noche para que nunca jamás volviera a despertar.

tiene nervios de acero, o le urgía que fuera ella”.

¿Y saben qué? Aquella mujer tenía el cabello castaño y un corte a los hombros. Yo también tenía el cabello castaño y un corte a los hombros. ¡La mitad de las mujeres de esa ciudad tienen el cabello castaño y un corte a los hombros! Pero Diego firmó. Protocolo de identificación, firma autógrafa, fecha y hora. Fin del trámite. Yo fallecí oficialmente ese sábado a las 2:36 de la tarde, mientras temblaba de fiebre en una clínica rural, con