el principio.
Sebastián perdió su puesto.
No porque fuera mi yerno infiel o mal esposo.
Sino porque había utilizado accesos empresariales para ejecutar una decisión personal, había mentido sobre mi autorización y había ordenado insertar una firma que no había sido obtenida correctamente.
El asunto de la firma también siguió el cauce legal correspondiente.
No resolví aquello con una llamada y una amenaza.
Quería algo mejor.
Un registro.
Meses después, Beatriz pidió verme.
Acepté.
Llegó sin sus lentes oscuros.
—Sebastián dice que tú destruiste su carrera.
—Sebastián tenía una carrera