fueron suficientes para que Daniel comprendiera que no estábamos ante una simple confusión.
Su padre no había traído a una enfermera para ayudar a Elena.
Había llevado a una mujer que ni siquiera tenía autorización para atenderla.
Y ambos parecían desesperados por acercarse a ella.
Los guardias mantuvieron a Carolina lejos de la habitación y avisaron a la policía. Cuando llegaron los agentes, explicamos lo que habíamos visto y entregamos la grabación de la cámara.
Uno de ellos solicitó que se conservaran las imágenes de seguridad del hospital.
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