Después de cuatro años postrada en una cama, mi suegra amaneció con el abdomen tan hinchado que apenas podía respirar. “Si la llevan al hospital, se arrepentirán”, nos advirtió mi suegro. Yo llamé a emergencias mientras mi esposo revisaba la grabación de una cámara escondida. Apenas aparecieron las imágenes de la noche anterior, comprendimos que aquella amenaza ocultaba algo mucho más terrible.

las decisiones.

Sin embargo, las comunicaciones entre ambos y los demás elementos reunidos por la Fiscalía mostraron que ella conocía los riesgos y había participado en el plan.

Finalmente, el tribunal los declaró responsables de los delitos acreditados durante el proceso, incluidos los relacionados con la agresión deliberada contra Elena y su muerte.

Ambos recibieron condenas de prisión.

Las irregularidades patrimoniales siguieron investigándose por separado, al igual que la antigua muerte de Ernesto Salgado.

Cuando escuché la sentencia, no sentí alegría.

Miré a Daniel.

Tenía lágrimas en los ojos.

No