las seis de la mañana, mi boda dejó de ser una celebración

pudo saberlo?

—Porque revisó tu bolso en la despedida de soltera —dijo Diego con rabia contenida—. Encontró la prueba.

Me quedé inmóvil.

Recordé aquella noche.

Recordé haber dejado mi bolso en la habitación del hotel mientras bailábamos.

Recordé a Mariana entrando “por labial”.

Sentí náuseas.

—También me escribió esto hace tres días —continuó Diego.

Me mostró el último mensaje.

**“Todavía estás a tiempo de salir de esto. Un hijo con ella solo va a atraparte para siempre.”**

Las lágrimas finalmente me quemaron los ojos.

No por miedo.

Por el tamaño