las seis de la mañana, mi boda dejó de ser una celebración

a ser el hombre que ustedes dos merecen.

Puse una mano sobre mi vientre.

Y por primera vez desde la noche anterior… sentí paz.

Meses después supimos que Mariana había intentado contactar a Diego varias veces más. Él nunca respondió.

Fernanda me escribió una carta larguísima pidiendo perdón por no haber detenido todo desde el principio.

Paulina desapareció de nuestras vidas por completo.

Y yo aprendí algo que nadie te dice cuando creces:

A veces las personas que más fuerte te abrazan… también son capaces de empujarte al abismo si