las seis de la mañana, mi boda dejó de ser una celebración

envidian la vida que construiste.

Pero también aprendí otra cosa.

La traición no siempre destruye.

A veces revela.

Revela quién miente.

Quién calla.

Quién se queda.

Y quién realmente te ama cuando todo se derrumba.

Un año después, Diego cargaba a nuestra hija en brazos mientras yo veía las fotos de la boda.

En una de ellas aparecíamos riendo en medio del altar, segundos después del escándalo, con los ojos hinchados y el maquillaje corrido.

Era la foto menos perfecta de todo el álbum.

Y también la más verdadera.

Porque