dijo:
—Llevo meses trabajando en Diego. Meses. En la despedida de compromiso casi se queda conmigo en la terraza. Solo le faltó valor.
Me llevé una mano a la boca.
Recordé de golpe cada momento que había decidido ignorar: Mariana tocándole el brazo a Diego demasiado seguido, riéndose de sus bromas como si estuvieran solos, preguntándome si no me daba miedo casarme con un hombre “tan atractivo y tan social”. Recordé cómo insistió en guardar los anillos “para que yo no me estresara”. Recordé cuando dijo que ella conocía mejor