El millonario volvió tras 6 años y halló a su madre cargando ladrillos para pagar una deuda falsa, pero el cacique jamás imaginó quién terminaría perdiéndolo todo

sonrisa desapareció.

—Listo —dijo Santiago—. Ahora mi madre se va conmigo.

Ramiro quiso protestar, pero Santiago ya estaba ayudando a Teresa a subir a la camioneta.

Los demás trabajadores miraban en silencio.

Había ancianos, madres solteras y hombres con rostros consumidos.

Nadie celebró.

Eso inquietó a Santiago.

Parecía que todos sabían algo que él todavía ignoraba.

Cuando llegaron a la casa familiar, comprendió hasta dónde había llegado el sacrificio de Teresa.

El techo estaba cubierto con láminas parchadas.

La estufa apenas funcionaba.

Había 2 platos, 1 colchón vencido y cajas