Una mujer llegó de noche a un rancho aislado con un burro cargado de sus cosas y rogó a un viudo que la dejara dormir en el corredor porque huía de su marido. Mientras tomaba café bajo la única lámpara encendida del valle,

a existir.

Con el reloj, las cartas y el testimonio de Rosalba teníamos algo. Pero no suficiente.

—Nemesio dijo que la arrojó en el paso de las 3 piedras —me recordó Rosalba.

Yo conocía ese sitio. Río abajo había un remanso profundo donde se atoraban ramas y troncos cuando crecía la corriente. Al amanecer subimos los 3. No fuimos a “buscar un cuerpo” como si fuéramos investigadores. Fuimos a confirmar si había algo que justificara llevar a las autoridades hasta allá.

El agua estaba helada. Me até una cuerda a