exigía que regresaran.
Después amenazaba con quitarle a Elena la custodia.
Finalmente le ofreció dinero a cambio de que abandonara las investigaciones.
Elena guardó cada mensaje.
Vanessa también intervino.
Una mañana, mientras Elena salía de una consulta médica de seguimiento para Lucía, recibió una llamada de un número desconocido.
—Estás destruyendo la empresa de tu esposo —dijo Vanessa.
—No vuelvas a comunicarte conmigo.
—Gabriel me dijo que tu matrimonio estaba terminado desde hace años.
Elena respiró profundamente.
—Eso no te daba derecho a golpear a mi hija.
—Fue un accidente.