dinero podría financiar una oportunidad de negocio extraordinaria.
La miré sorprendido.
— Camila, esa es la casa donde crie a mis hijos.
Se encogió de hombros.
— Justamente por eso tienes que seguir adelante. Dijiste que querías una vida nueva.
Cada vez que yo dudaba en gastar dinero o aceptar sus propuestas, se ponía fría.
A veces no me hablaba durante horas.
Otras veces me reprochaba que siguiera atado al pasado.
— Ricardo, si elegiste estar conmigo, ¿por qué sigues viviendo pensando en tu vida anterior?
Intentaba explicárselo.
Pero cada vez tenía más