Mi hija guardó silencio durante varios minutos.
Finalmente comenzó a hablar.
Me contó que Verónica le prohibía comer con la familia.
Que Camila utilizaba su ropa y le quitaba sus cosas.
Que la obligaban a limpiar la casa antes de ir a la escuela.
Que algunas noches no la dejaban dormir hasta terminar todos los quehaceres.
Que Verónica escondía su teléfono para impedirle hablar conmigo.
Y que cuando yo enviaba dinero para sus gastos, nunca recibía nada.
Después me habló de su cumpleaños.
Yo había mandado dinero para comprarle un