pastel, organizar una pequeña fiesta y darle un regalo.
Verónica me envió fotografías de globos, adornos y una mesa llena de comida.
Me dijo que Valeria estaba feliz.
Pero mi hija me contó otra cosa.
—El pastel era para Camila.
La miré confundido.
—¿Qué?
—Verónica dijo que Camila necesitaba una fiesta porque estaba triste. Invitó a sus amigas y utilizó
las decoraciones que compraste para mí.
—¿Y tú?
Valeria miró sus manos.
—Me mandaron al patio.
Recordé que aquella noche había llamado por teléfono.
Verónica me dijo que Valeria estaba