REGRESÉ TRES DÍAS ANTES DE MI VIAJE Y ENCONTRÉ A MI HIJA LAVANDO ROPA A OSCURAS… CUANDO VI LOS MORETONES EN SUS BRAZOS, GUARDÉ SILENCIO. PERO LO QUE DESCUBRÍ EN EL CUARTO DE MI ESPOSA ME HIZO LLAMAR A LA POLICÍA

fotografías de todos los documentos.

Después llamé a un abogado.

Se llamaba Andrés Villaseñor y había sido amigo de Mariana desde la universidad.

Le expliqué lo que estaba ocurriendo.

—Rafael, no firmes nada y no confrontes a Verónica todavía —me advirtió—. Necesitamos revisar los documentos originales y proteger la propiedad.

—¿Puede venderla sin mi autorización?

—Si falsificaron firmas, pueden intentar

engañar a alguien. Tenemos que actuar inmediatamente.

Le envié las fotografías.

Andrés prometió solicitar información registral y preparar las acciones necesarias.

Después llamé a una médica de confianza para que