revisara a Valeria.
La llevé a consulta esa misma mañana.
La doctora examinó sus brazos y documentó las lesiones.
También observó que mi hija había perdido peso.
Valeria explicó que frecuentemente le negaban alimentos como castigo.
La médica nos recomendó acudir a las autoridades competentes para protegerla y documentar formalmente lo sucedido.
Lo hice.
Presenté una denuncia y entregué las grabaciones, fotografías y mensajes disponibles.
No quería venganza.
Quería asegurarme de que mi hija nunca volviera a sufrir aquello.
Esa tarde regresamos a casa para recoger sus pertenencias.
Mientras Valeria