REGRESÉ TRES DÍAS ANTES DE MI VIAJE Y ENCONTRÉ A MI HIJA LAVANDO ROPA A OSCURAS… CUANDO VI LOS MORETONES EN SUS BRAZOS, GUARDÉ SILENCIO. PERO LO QUE DESCUBRÍ EN EL CUARTO DE MI ESPOSA ME HIZO LLAMAR A LA POLICÍA

revisara a Valeria.

La llevé a consulta esa misma mañana.

La doctora examinó sus brazos y documentó las lesiones.

También observó que mi hija había perdido peso.

Valeria explicó que frecuentemente le negaban alimentos como castigo.

La médica nos recomendó acudir a las autoridades competentes para protegerla y documentar formalmente lo sucedido.

Lo hice.

Presenté una denuncia y entregué las grabaciones, fotografías y mensajes disponibles.

No quería venganza.

Quería asegurarme de que mi hija nunca volviera a sufrir aquello.

Esa tarde regresamos a casa para recoger sus pertenencias.

Mientras Valeria