bien. Pensaba que, si limpiaba todo y sacaba buenas calificaciones, algún día me iba a querer.
Aquellas palabras me rompieron.
—Mi amor, no tenías que ganarte el derecho a ser tratada con cariño.
Le acaricié el cabello.
—Eres mi hija. Mereces amor, respeto y seguridad simplemente por ser tú.
Valeria lloró durante varios minutos.
Después me preguntó algo que jamás olvidaré.
—Papá, ¿vas a volver a irte tanto tiempo?
No supe responder inmediatamente.
Mi trabajo era la principal fuente de ingresos de nuestra familia.
Pero comprendí que debía cambiar algo.