REGRESÉ TRES DÍAS ANTES DE MI VIAJE Y ENCONTRÉ A MI HIJA LAVANDO ROPA A OSCURAS… CUANDO VI LOS MORETONES EN SUS BRAZOS, GUARDÉ SILENCIO. PERO LO QUE DESCUBRÍ EN EL CUARTO DE MI ESPOSA ME HIZO LLAMAR A LA POLICÍA

escondido.

Sentí que los ojos se me llenaban de lágrimas.

Mariana había dejado mensajes para nuestra hija.

Mensajes que Valeria jamás había recibido.

Y por primera vez desde que comenzó

aquella pesadilla, supe que había algo hermoso esperando al final de tanto dolor.

CAPÍTULO 5: LA ÚLTIMA CARTA DE SU MADRE Y LA PROMESA QUE LE HICE A MI HIJA

El día que entregué las cartas a Valeria, el cielo de León estaba cubierto de nubes.

Habían pasado casi cuatro meses desde aquella noche en que regresé inesperadamente de Monterrey.