REGRESÉ TRES DÍAS ANTES DE MI VIAJE Y ENCONTRÉ A MI HIJA LAVANDO ROPA A OSCURAS… CUANDO VI LOS MORETONES EN SUS BRAZOS, GUARDÉ SILENCIO. PERO LO QUE DESCUBRÍ EN EL CUARTO DE MI ESPOSA ME HIZO LLAMAR A LA POLICÍA

Nuestra vida había cambiado por completo.

Verónica ya no vivía con nosotros.

El proceso de divorcio estaba avanzando.

Las investigaciones relacionadas con el maltrato y los documentos falsificados seguían sus procedimientos correspondientes.

La casa que Mariana había dejado a Valeria estaba protegida y la operación de venta no se había concretado.

Pero lo más importante era otra cosa.

Mi hija estaba comenzando a sonreír nuevamente.

Habíamos iniciado apoyo psicológico para ayudarla a procesar lo que había vivido.

Regresó a sus clases con mayor tranquilidad.

Volvió a dibujar, algo que había