Nuestra vida había cambiado por completo.
Verónica ya no vivía con nosotros.
El proceso de divorcio estaba avanzando.
Las investigaciones relacionadas con el maltrato y los documentos falsificados seguían sus procedimientos correspondientes.
La casa que Mariana había dejado a Valeria estaba protegida y la operación de venta no se había concretado.
Pero lo más importante era otra cosa.
Mi hija estaba comenzando a sonreír nuevamente.
Habíamos iniciado apoyo psicológico para ayudarla a procesar lo que había vivido.
Regresó a sus clases con mayor tranquilidad.
Volvió a dibujar, algo que había