en voz alta.
Mi querida Valeria:
Si estás leyendo esta carta, seguramente ya eres una jovencita hermosa, inteligente y llena de sueños.
Me gustaría estar contigo para abrazarte, escucharte hablar de tus amigas y ayudarte a elegir un vestido para alguna ocasión especial.
Pero si no puedo hacerlo, quiero que recuerdes algo.
No permitas que nadie te haga sentir que eres una carga.
No tienes que ser perfecta para merecer cariño.
No tienes que obedecer todo lo que otros te ordenen para que te quieran.
Y nunca debes pensar que