porque tenga paredes y muebles.
Un hogar es el lugar donde nadie tiene miedo de sentarse a la mesa.
Donde una niña no necesita esconder sus brazos.
Donde puede equivocarse sin recibir golpes.
Donde no tiene que ganarse un plato de comida.
Y donde siempre hay alguien dispuesto a escucharla.
Valeria levantó la mirada hacia el cielo.
—¿Crees que mamá puede vernos?
Sonreí con tristeza.
—No sé, mi amor.
Ella acarició el pequeño corazón de oro que llevaba alrededor del cuello.
—Me gusta pensar que sí.
Le besé la frente.
—