REGRESÉ TRES DÍAS ANTES DE MI VIAJE Y ENCONTRÉ A MI HIJA LAVANDO ROPA A OSCURAS… CUANDO VI LOS MORETONES EN SUS BRAZOS, GUARDÉ SILENCIO. PERO LO QUE DESCUBRÍ EN EL CUARTO DE MI ESPOSA ME HIZO LLAMAR A LA POLICÍA

A mí también.

Nos quedamos allí durante varios minutos.

Sin decir nada.

Simplemente disfrutando de estar juntos.

Antes de entrar, Valeria me abrazó nuevamente.

—Gracias por regresar temprano aquella noche, papá.

Sentí que se me cerraba la garganta.

—Gracias por confiar en mí y contarme la verdad, hija.

Ella sonrió.

—Te quiero mucho.

—Y yo a ti, más de lo

que las palabras pueden explicar.

Aquella noche, cuando apagué las luces de la casa, pasé frente al cuarto de lavado.

La vieja cubeta seguía guardada en un rincón.

Me detuve