Entré en el hospital para saber si estaba embarazada y terminé en brazos del médico que había dejado hacía 32 días. Cuando mi padre se enteró, exigió: «Vas a casarte con mi hija antes de que esto se sepa». Me negué a obedecerlo. Entonces mi exnovio me mostró un mensaje que revelaba quién había provocado nuestra separación

que se escuchó el zumbido de la nevera. Antonio se puso rojo. Mercedes dejó el recipiente de croquetas sobre la encimera y Lucía soltó la mano de Mateo, convencida de que acababa de escuchar…

un rechazo delante de sus padres.

—¿Cómo que no habrá boda? —exigió Antonio—. Mi hija no va a criar sola a ese niño mientras tú sigues jugando a ser un hombre libre.

—No he dicho que vaya a dejarla sola —respondió Mateo—. He dicho que no voy a casarme con ella porque usted lo ordene.

—Tú