que se escuchó el zumbido de la nevera. Antonio se puso rojo. Mercedes dejó el recipiente de croquetas sobre la encimera y Lucía soltó la mano de Mateo, convencida de que acababa de escuchar…
un rechazo delante de sus padres.
—¿Cómo que no habrá boda? —exigió Antonio—. Mi hija no va a criar sola a ese niño mientras tú sigues jugando a ser un hombre libre.
—No he dicho que vaya a dejarla sola —respondió Mateo—. He dicho que no voy a casarme con ella porque usted lo ordene.
—Tú