le has complicado la vida.
—Y usted fue a mi hospital a pedirme que desapareciera sin consultárselo a ella.
Lucía se volvió hacia su padre.
—¿De verdad lo hiciste?
Antonio bajó la mirada apenas 1 segundo.
—Llegaste a mi casa destrozada. Llevabas meses llorando porque nunca estaba. Quise protegerte.
—Podías haberme abrazado. Podías escucharme. Pero decidiste por mí.
Su padre apretó la mandíbula. Le preocupaba lo que dijeran los vecinos, lo que pensara su hermano mayor, lo que comentaran los conocidos cuando vieran a su hija embarazada y sin pareja.