la mesa de Lucía el sobre con los resultados. Había ido con su esposa Mercedes a llevarle comida y se topó con Mateo saliendo de la cocina.
—¿Estás embarazada de él? —preguntó, con la voz helada.
Lucía confirmó la noticia. Antonio ni siquiera la felicitó.
—Entonces, Mateo, vas a casarte con mi hija antes de que esto se sepa.
Mateo miró a Lucía. Le tomó la mano y respondió algo que dejó a toda la familia paralizada:
—No. No habrá boda.
PARTE 3
El silencio que siguió fue tan espeso