Entré en el hospital para saber si estaba embarazada y terminé en brazos del médico que había dejado hacía 32 días. Cuando mi padre se enteró, exigió: «Vas a casarte con mi hija antes de que esto se sepa». Me negué a obedecerlo. Entonces mi exnovio me mostró un mensaje que revelaba quién había provocado nuestra separación

la mesa de Lucía el sobre con los resultados. Había ido con su esposa Mercedes a llevarle comida y se topó con Mateo saliendo de la cocina.

—¿Estás embarazada de él? —preguntó, con la voz helada.

Lucía confirmó la noticia. Antonio ni siquiera la felicitó.

—Entonces, Mateo, vas a casarte con mi hija antes de que esto se sepa.

Mateo miró a Lucía. Le tomó la mano y respondió algo que dejó a toda la familia paralizada:

—No. No habrá boda.

PARTE 3

El silencio que siguió fue tan espeso