Lo reconoció con una frase que dolió más que un grito:
—En esta familia siempre hemos hecho las cosas como es debido.
Mercedes, que llevaba años evitando enfrentarse a su marido, se quitó el abrigo y lo dejó sobre una silla.
—Como es debido habría sido preguntarle a nuestra hija qué necesita. No usar a su futuro hijo para organizarle una boda.
Antonio la miró sorprendido. Mercedes continuó:
—¿Recuerdas cuando nos casamos? Tú te marchabas a la obra antes de que amaneciera y volvías después de cenar. Yo también me