por mí —dijo ella.
—No lo he hecho por quedar bien contigo. Lo he hecho porque nadie tiene derecho a humillarte en mi mesa.
Lucía recordó cuántas veces Mateo había evitado discutir con su familia. Aquella vez se había quedado a defenderla.
Días después, Carmen se disculpó sin justificarse. Lucía aceptó escucharla, aunque necesitaba tiempo.
A las 9 semanas, durante una ecografía en la consulta de Elena Sáez, escucharon por primera vez el latido del bebé. Lucía estaba tumbada mirando una pantalla que apenas comprendía. Mateo, sentado a su lado,