Entré en el hospital para saber si estaba embarazada y terminé en brazos del médico que había dejado hacía 32 días. Cuando mi padre se enteró, exigió: «Vas a casarte con mi hija antes de que esto se sepa». Me negué a obedecerlo. Entonces mi exnovio me mostró un mensaje que revelaba quién había provocado nuestra separación

por mí —dijo ella.

—No lo he hecho por quedar bien contigo. Lo he hecho porque nadie tiene derecho a humillarte en mi mesa.

Lucía recordó cuántas veces Mateo había evitado discutir con su familia. Aquella vez se había quedado a defenderla.

Días después, Carmen se disculpó sin justificarse. Lucía aceptó escucharla, aunque necesitaba tiempo.

A las 9 semanas, durante una ecografía en la consulta de Elena Sáez, escucharon por primera vez el latido del bebé. Lucía estaba tumbada mirando una pantalla que apenas comprendía. Mateo, sentado a su lado,