basta —dijo Mateo.
—Solo digo que las cosas deberían estar claras.
—Están claras para nosotros. Y si Lucía quisiera tener un hijo sin retomar la relación, seguiría mereciendo respeto. No vuelvas a insinuar algo así.
El padre de Mateo, Julián, apartó su servilleta.
—Carmen, si vas a recibir a la madre de tu nieto, hazlo como merece. Y si no puedes, terminamos la comida.
Carmen guardó silencio. Lucía se levantó para tomar aire en el balcón. Mateo salió detrás, pero no la tocó.
—No tenías que enfrentarte a tu madre