Entré en el hospital para saber si estaba embarazada y terminé en brazos del médico que había dejado hacía 32 días. Cuando mi padre se enteró, exigió: «Vas a casarte con mi hija antes de que esto se sepa». Me negué a obedecerlo. Entonces mi exnovio me mostró un mensaje que revelaba quién había provocado nuestra separación

una prueba para ellos.

Una tarde, trabajando en una vivienda del centro, Lucía notó un pequeño sangrado. Mercedes la llevó a urgencias. Mateo, que asistía una intervención que no podía abandonar, contestó cuando terminó y acudió en cuanto pudo.

Los minutos de espera se hicieron interminables. Una médica la exploró, realizó las pruebas indicadas y explicó que, por el momento, los hallazgos eran tranquilizadores. Debía seguir las recomendaciones y volver si aparecían determinados síntomas.

Mateo llegó poco después, aún con marcas de la mascarilla en el rostro. Se acercó sin