Mi novio dijo que mi muñeca era tó-xi-ca para su coche… pero durante años protegió la que le regaló otra mujer

que pensé que su distancia era temporal.

Lloré por él.

Pero también por mí.

Por todo lo que había ido reduciendo para caber dentro de aquella relación.

A las dos de la mañana mi teléfono tenía diecinueve llamadas perdidas.

No contesté.

Llegó un mensaje.

“¿Dónde estás?”

Otro.

“Voy a buscarte.”

Respondí:

“Estoy con mi madre. No vengas.”

“Tenemos que hablar.”

“No.”

“Esto no puede terminar así.”

Lo miré.

Escribí:

“Ya terminó.”

Su respuesta tardó un minuto.

“¿Por Natalia?”

Escribí:

“No.”

“Entonces no entiendo.”

Ahí estaba el problema.

Tres años conmigo.