Mi novio dijo que mi muñeca era tó-xi-ca para su coche… pero durante años protegió la que le regaló otra mujer

Y no entendía.

No respondí.

A la mañana siguiente mi madre estaba preparando desayuno.

Tenía la pierna todavía rígida.

Me acerqué para ayudarla.

—Siéntate.

—Puedo hacerlo.

—Mamá.

—No soy inválida.

Esa palabra me hizo sonreír amargamente.

Ella me miró.

—¿Qué?

—Nada.

Nos sentamos.

Comió dos cucharadas.

Después preguntó:

—¿Daniel no vino ayer porque estaba con otra mujer?

—Sí.

Su cuchara quedó quieta.

—¿Quién?

—Una ex.

—¿Te engaña?

—No lo sé.

—¿Entonces por qué estaba con ella?

—Era su cumpleaños.

Mi madre frunció el ceño.

—Quizá solo…

Levanté la mirada.

Ella