Mi novio dijo que mi muñeca era tó-xi-ca para su coche… pero durante años protegió la que le regaló otra mujer

aquel desastre de cita a ciegas, para ella fue como una absolución.

Un hombre rico.

Atractivo.

Educado.

Que me escogía.

Como si eso demostrara que yo no estaba “dañada”.

Por eso lo defendía.

No solo defendía a Daniel.

Defendía la idea de que su hija había conseguido una vida perfecta.

Mi madre empezó a llorar.

—Yo nunca pensé que fueras menos.

Me acerqué.

—Lo sé.

—Entonces ¿por qué dices eso?

—Porque cada vez que él me decepciona me pides que sea yo quien ceda.

—Solo quería que no perdieras una