Mi novio dijo que mi muñeca era tó-xi-ca para su coche… pero durante años protegió la que le regaló otra mujer

buena relación por cosas pequeñas.

—Pero mamá, muchas cosas pequeñas forman una vida.

Silencio.

—¿Qué gran cosa tenía que esperar?

—¿Que me engañara?

—¿Que me golpeara?

—¿Que desapareciera el día de nuestra boda?

Me limpié una lágrima.

—¿Por qué no puedo irme simplemente porque ya no me siento querida?

Mi madre lloró más.

—Puedes.

Fue apenas un susurro.

—¿Qué?

—Puedes.

Me tomó la mano.

—Perdóname.

No necesitaba aquello.

Pero me alivió.

—No quiero que te arrepientas.

—Me arrepentiría más de casarme con alguien solo porque todos creen que debería agradecer