Mi novio dijo que mi muñeca era tó-xi-ca para su coche… pero durante años protegió la que le regaló otra mujer

había tenido un ataque de ansiedad.

Ah.

Eso cambiaba algo.

Pero no lo esencial.

—Le dije que no viniera.

—¿Y fue?

—Sí.

—¿Sabía que mi madre salía del hospital?

Natalia bajó los ojos.

—Sí.

No dije nada.

—Se lo recordé.

Aquello sí dolió.

—¿Qué dijo?

Ella tardó demasiado.

—Natalia.

—Dijo que contigo podía arreglarlo después.

Cerré los ojos.

Ahí estaba toda nuestra relación resumida.

Conmigo podía arreglarlo después.

Porque yo estaba.

Porque yo comprendía.

Porque yo esperaba.

Porque siempre había un después.

Cuando regresé a casa, mi madre estaba viendo