Mi novio dijo que mi muñeca era tó-xi-ca para su coche… pero durante años protegió la que le regaló otra mujer

Las canciones siguen sonando.

Los restaurantes siguen abiertos.

Los planes pueden cambiar de acompañante.

O puedes ir sola.

La vida no pertenece a quien originalmente prometió compartirla contigo.

Mi madre me preguntó mientras mirábamos el cielo:

—¿Te arrepientes?

—¿De qué?

—De Daniel.

Pensé.

—No.

—¿De haber salido con él?

—Tampoco.

—Entonces ¿de qué?

—De haberme quedado tanto tiempo después de empezar a sentirme sola.

Ella guardó silencio.

—Yo tuve parte de culpa.

—No.

—Sí.

—Mamá.

—Te enseñé a conformarte.

La miré.

—Me enseñaste a tener miedo.

Sus ojos se humedecieron.