VOLVÍ DEL MERCADO Y ENCONTRÉ MI CASA CONVERTIDA EN HOTELKARA

bolsa.
Mi suegra la abrió esperando comida.
Adentro había catorce sobres blancos.
—¿Qué es esto?
Dejé las llaves sobre la mesa.
—Opciones de hoteles cercanos.
Toda la sala quedó en silencio.
Y antes de que Ofelia pudiera empezar a gritar, sonó el timbre.
Yo ya sabía quién estaba del otro lado.

 

Parte 2
Del otro lado estaban Sergio y el administrador del edificio. Mi esposo había llegado todavía con la camisa del trabajo y una expresión que no supe interpretar. El administrador llevaba una carpeta bajo el brazo. —Señora