VOLVÍ DEL MERCADO Y ENCONTRÉ MI CASA CONVERTIDA EN HOTELKARA

Adriana, recibimos su llamada. Necesitamos verificar quiénes están hospedados aquí porque el reglamento no permite registrar grupos de visitantes por periodos prolongados sin autorización del propietario.
Ofelia volteó hacia Sergio. —Dile que somos tu familia. Sergio miró las maletas, los colchones en la sala y después a mí. —Mamá, ¿por qué hay tanta gente? Ella abrió los brazos. —¡Porque tú me dijiste que podía venir con la familia! —Te dije que podías venir con la tía Rosa y los niños durante el fin de semana. No catorce personas hasta septiembre.