siguientes cambiaron poco a poco la vida de Mariana.
Consiguió el empleo.
Encontró una habitación pequeña.
Comenzó a reconstruir su vida.
Pero nunca olvidó aquella Nochebuena.
Cada domingo visitaba a la familia.
Sofía esperaba esos días con una emoción que no podía ocultar.
Hasta que una tarde, mientras Mariana ayudaba a ordenar unos documentos antiguos en la casa de Elena, encontró una fotografía.
La tomó entre sus manos.
Se quedó inmóvil.
—¿Quién es esta mujer?
Ricardo se acercó.
Miró la fotografía.
Su expresión cambió.
—Es mi hermana.
Mariana sintió un