y comprobar si existe algún documento presentado o firmado anteriormente. Segundo, revisar exactamente qué pretenden que firmen mañana. Tercero, hablar directamente con tus padres para confirmar qué quieren ellos, sin que nadie responda por ellos.
Miré a Joaquín y Pilar.
Ambos parecían asustados.
—¿Y si los están presionando?
—Si existen indicios de coacción o engaño, habrá que documentarlos y valorar las medidas legales correspondientes. Pero no acuses a nadie de un delito sin conocer todos los hechos.
Laura tenía razón.
Mi rabia no podía convertirse en otra forma de decidir